Si estáis interesados en la astronomía, deberíais tener
unos buenos prismáticos. Son un primer “telescopio”
ideal debido a su amplitud de campo, facilidad de
manejo y transporte, versatilidad y sobre todo,
bajo coste. Mientras un telescopio decente para
principiantes ronda entre las 50.000 y las 100.000
pesetas (y de ahí para arriba todo lo que queramos),
se puede comprar unos buenos prismáticos por una
fracción de esa cantidad.
La mayoría de la gente no aprecia la extraordinaria utilidad
de los prismáticos para la visión del cielo nocturno.
Sus prestaciones están a medio camino entre las
del ojo desnudo y las de un telescopio amateur de
tamaño medio. Muchas montañas y cráteres de la Luna
quedan a su alcance, así como la mayoría de los
planetas e incluso algunos de sus satélites. Son
muy buenos para la observación de asteroides y cometas.
Y pasando al cielo profundo, se pueden observar
un sinnúmero de estrellas variables y dobles, así
como los cúmulos, nebulosas y galaxias más brillantes.
Camino que recorre la luz en un prismático
COMO ELEGIR UNOS PRISMATICOS
Cualquier
prismático que este por ahí perdido rondando en
casa (no importa qué tamaño tenga ni su calidad)
puede ser adecuado para hacer una apasionante excursión
por los cielos. No obstante, algunos prismáticos
son mucho mejores que otros para la astronomía.
Trataré aquí de daros una breve guía para seleccionar
el más apropiado según vuestras preferencias.
Aumentos
Todos los prismáticos tienen
una designación de dos números, tales como 7x35
o 10x50. El primer número son los aumentos; nos
indica cuántas veces más grande se ve un objeto
a través de los prismáticos que sin ellos. El segundo
número es el diámetro, o apertura, de las lentes
frontales u objetivos, expresado en milímetros.
Los principiantes suelen suponer
que unos prismáticos de muchos aumentos dan unas
mejores prestaciones que los de pocos aumentos.
Bueno, esto es cierto si lo que queréis ver son
detalles en la Luna, las fases de Venus, los satélites
galileanos de Júpiter, estrellas dobles, y algún
que otro objeto de cielo profundo.
Pero un alto número de aumentos
estrecha el campo de visión (a 10x es de unos 5º
comparados con 7º a 7x). Además, una imagen con
muchos aumentos “baila” con mucha facilidad si sujetamos
los prismáticos con la mano, aunque tengamos pulso
de relojero. Por este motivo, os recomiendo un máximo
de 10 aumentos (10x) para vuestros prismáticos si
no los vais a sujetar a algún trípode o similar.
Apertura
o diámetro
Fijado el número de aumentos,
los objetivos de mayor diámetro darán una imagen
más brillante. Aquí es donde menos debéis escatimar,
pues la mayoría de los objetos del cielo son débiles.
Un prismático de 50mm recoge el doble de luz que
uno de 35mm. El inconveniente de los grandes diámetros
es que son pesados y, por tanto, difíciles de mantenerlos
a pulso (cualquiera que haya mirado con un 11x80
o mayor sabe de lo que estoy hablando), haciéndose
necesario el montarlos sobre un trípode.
Los datos más importantes de un prismático (aumentos,
diámetro, campo) suelen ir indicados en sitio
bien visible.
Pupila de salida
Coged los prismáticos con la
mano y alejadlos con los brazos extendidos unos
30cm. Veréis dos discos pequeños de luz en el centro
de los oculares (es decir, por donde se mira). Estos
discos se denominan pupilas de salida, y su diámetro
se calcula dividiendo la apertura por los aumentos.
Este tamaño es importante si queréis utilizar los
prismáticos para cielo profundo. Las pupilas de
salida deberán tener un diámetro igual o menor que
las pupilas de vuestros ojos (cuando están adaptadas
a la oscuridad). Si las pupilas de salida de los
prismáticos fueran más grandes que las de vuestros
ojos, la luz de los bordes de los discos se perdería
y, por tanto, la luz de las estrellas y objetos
se atenuaría.
Los típicos y populares prismáticos
7x50 (muy empleados para fines militares y conocidos
como “nightglasses”) tienen una pupila de salida
de 7 mm que se adapta muy bien a un ojo joven con
la pupila totalmente dilatada. No obstante, en condiciones
de cielo con cierta contaminación lumínica, el ojo
humano no suele abrirse más allá de 5 mm. En este
caso, un mayor aumento, pongamos 10x, no sólo da
una mayor imagen y resolución, sino que nos proporciona
un cono de luz más útil, puesto que aprovechamos
toda la luz. Por último, cabe mencionar que el diámetro
máximo de nuestra pupila disminuye conforme vamos
peinando canas, como es el caso del Sr. Olalla.
La gente de mediana edad y mayores poseen un diámetro
de pupila máximo de 5 mm o incluso menos.
Enfoque
La mayoría de los prismáticos
poseen enfoque central, esto es, el enfoque se realiza
girando una ruleta situada entre los dos tubos con
el fin de enfocar ambos ojos a la vez (normalmente
el ocular derecho se puede enfocar por separado
con el fin de corregir cualquier defecto de visión
diferencial entre los dos ojos). Los modelos de
enfoque central son especialmente adecuados para
uso terrestre (estudio de pájaros, por ejemplo),
donde los objetos se encuentran a diferentes distancias.
Pero para la visión astronómica este elemento no
es necesario, ya que todo lo que hay en el cielo
está tan lejos que con un enfoque fijo es suficiente.
Además, los modelos con enfoque único son menos
susceptibles a tener problemas mecánicos (filosofía
básica: cuantos menos chismes innecesarios, mejor)
y suelen ser más baratos. Eso sí, no son muy comunes
y puede que no los encontréis.
Prismas
de Porro vs. prismas de techo
Los prismáticos son compactos
porque los rayos de luz son guiados por prismas.
Se utilizan de dos tipos: los más comunes son denominados
de “Porro” y el otro es el llamado “de techo”. Éste
último produce un prismático recto y ligero que
es especialmente adecuado para estudios de la naturaleza
y eventos deportivos. Sin embargo, para observación
del cielo nocturno solemos emplear los prismáticos
tipo Porro, que aunque sean algo más voluminosos
no tiene mayor importancia si montamos el prismático
sobre un trípode, y son bastante más baratos que
los prismáticos con prismas de techo para un mismo
tamaño y calidad.
Tratamientos
antireflexión
Prácticamente todos los prismáticos
que se venden hoy en día tienen tratadas al menos
algunas de sus lentes. Dichos tratamientos tintan
las lentes de color púrpura, ámbar, verde u otros
tonos. Estos tratamientos reducen los reflejos de
las superficies de vidrio y, por tanto, maximizan
la claridad de la visión y la cantidad de luz transmitida
a vuestros ojos. Para uso astronómico, esta característica
es muy importante.
Cuantas más superficies de la lente estén tratadas, más
brillante será la imagen.
Aunque existen
varios métodos para comprobar si una lente está
multitratada o no, lo mejor es comprar una marca
de reputación que nos garantice que todas las superficies
están tratadas (“multi-coated” o mejor aún “fully-coated”).
Desconfiad de términos ambiguos en esos típicos
prismáticos “Made In China” o de los cantos de sirena
de los dependientes de los Todo a 100 o similares,
que no suelen poseer mucho conocimiento técnico
del producto que están vendiendo.
Finalmente, comentaros que suelen
estar disponibles dos tipos de tratamientos: los
ordinarios o simples y los múltiples (multi-coating).
Éstos últimos son mucho mejores (y también más caros)
ya que permiten que llegue al ojo aprox. un 10%
más de luz si se aplica a todas las superficies.
Coste
vs. calidad
Supongamos que os decidís por
unos prismáticos 8x40 o unos 10x50; cualquiera de
ellos será una buena elección para observación “todo-terreno”.
Ahora os vais a una tienda especializada o consultáis
un catálogo y encantareis una gama de precios que
puede variar entre las 10.000 y las 100.000 ptas.
o incluso más.
¿Y ahora que hacemos? ¿Por qué
hay tanta diferencia de precio? El precio suele
reflejar diferencias reales en calidad mecánica
y óptica. Una mejor calidad mecánica significa que
vuestros prismáticos serán menos susceptibles de
desajustarse si se caen accidentalmente. Una mejor
calidad óptica significa que se han empleado mejores
lentes, prismas y tratamientos para dar una visión
más clara y exenta de aberraciones.
Unos prismáticos baratos pueden
ser aceptables para observación terrestre de cuando
en cuando, pero tened en cuenta que la observación
de objetos puntuales como son las estrellas pone
de manifiesto cualquier pequeña imperfección. Como
guía, os diría que un prismático de excelente calidad
para observación astronómica puede estar en el rango
de las 20.000 a las 60.000 pesetas. Los sitios más
fiables donde comprarlos suelen ser tiendas de fotografía
u ópticas, o bien en los catálogos que se suelen
encontrar en las revistas de astronomía que están
a vuestra disposición en la biblioteca de la Agrupación.
ANTES
DE COMPRAR...
...siempre
es recomendable comprobar el producto para ver que
está libre de cualquier daño. Os indico aquí una
serie de comprobaciones que podéis hacer en la misma
tienda y que tardaréis menos en hacerlas que en
leerlas. Si os decidís por compra por catálogo,
hacedlas nada más recibir el paquete.
1.
Coged un tubo del prismático en cada mano y abridlo-cerradlo
varias veces. La articulación debe funcionar de
manera suave y no debe existir holgura alguna. Haced
lo mismo con la ruleta del enfoque. En los prismáticos
de enfoque con ruleta central (la mayoría), el brazo
que une los oculares no debe moverse mientras giráis
la ruleta.
2.
Comprobad que no existe suciedad interna, moho,
huellas de dedos, rayas o muescas en las superficies
ópticas.
3.
Sujetad los prismáticos con los brazos extendidos
a unos 30 cm aprox. de vuestros ojos y apuntad a
un fondo blanco (una pared) o al fondo del cielo
de día (por favor, no apuntéis al Sol, que no quiero
ir a la cárcel por inducción a la ceguera). Ahora
mirad a las pupilas de salida. Si tienen cuatro
esquinas sombrías, tendiendo a hacerse cuadradas
en lugar de redondas, eso significa que los prismas
no son de gran calidad. Las pupilas de salida de
los mejores prismáticos son uniformemente redondas,
tienen sus bordes perfectamente redondos y están
rodeadas de una total oscuridad.
4.
Mirad por los prismáticos a algún objeto con un
montón de detalles simples (un paisaje, una casa,
etc.) Si lleváis gafas para astigmatismo, dejadlas
puestas (quitad el protector de los oculares, si
llevan, para tener un campo de visión completo).
Si las gafas son de miopía o hipermetropía, quitaoslas
y enfocad los prismáticos en consecuencia. Ahora
ajustad los tubos a vuestra separación entre ojos.
Deberéis ver una imagen única, y la visión deberá
ser “cómoda”, es decir, no deberéis sentir fatiga
ocular. Si veis doble imagen, o los ojos se os ponen
bizcos al intentar “juntar” la imagen, rechazad
los prismáticos sin dudar.
5.
Comprobad el tamaño del campo de visión: cuanto
más ancho, mejor. No obstante, los prismáticos de
campo muy amplio suelen sufrir de distorsiones en
los bordes. Para medir cuán grande es dicha distorsión,
haced un barrido a través de algo recto, como el
marco de una puerta, con el fin de ver cuánto se
curva la línea en el borde del campo de visión.
6.
Mirad a objetos de gran contraste, como ramas de
árboles oscuros o el borde de un edificio contra
el fondo del cielo. ¿Veis aparecer unas franjas
rojas o azules? Esto se llama aberración cromática
y no debe existir, por lo menos en la mitad central
del campo de visión.
7.
La mejor prueba de calidad óptica es una estrella
real. Centrad una estrella brillante en el campo
y enfocad. ¿Aparece la estrella fina y puntual,
como debe ser, o se ven salir una especie de rayos
por un lado que se meten por el otro lado? Ahora,
desenfocad la estrella girando la ruleta de enfoque
de un extremo a otro. ¿Permanece redonda la imagen
de la estrella desenfocada mientras vais girando
la ruleta, o empieza a adoptar formas ovaladas o
en cruz?. Finalmente, enfocad con toda la precisión
que podáis una estrella en el centro del campo y
movedla hacia el extremo. La estrella debe permanecer
puntual al menos hasta medio camino del borde del
campo.
Si
ya tenéis unos prismáticos, sean los de la abuela
o unos comprados en el rastro y no pasan estas pruebas,
tampoco os desaniméis. Cualquier prismático podrá
proporcionaros momentos maravillosos en vuestra
exploración de los cielos para toda la vida. Recordad
que durante miles de años todos los astrónomos realizaron
sus descubrimientos con esos pequeños prismáticos
de 1x7 con los que nacieron: ¡los ojos!
Y CUANDO OBSERVEIS...
...estabilidad
ante todo. Enseguida descubriréis que el mayor problema
que surge al mirar por los prismáticos es cómo conseguir
una visión estable. La mayoría de los prismáticos
llevan un agujero roscado en el centro que permite
fijarlos a un trípode fotográfico (el agujero suele
ir cubierto con un tapón). Otra manera más improvisada
de conseguir una imagen estable es observar desde
una tumbona reclinable con apoyabrazos. Al descansar
el codo en éste, y apoyando los oculares contra
la cara, se reduce bastante el movimiento de la
imagen.
Por
Raúl Baldero. Agrupación Astronómica
Aragonesa